Bettina Brozzo es una artista multifacética (actriz, cantante, bailarina y pianista) de 65 años que descubrió la pasión artística hace 15.
Todo comenzó “por culpa” de un accidente en la vía pública. “En 2013, estaba trabajando en tres escuelas porteñas, como profesora de música. Una nochecita, caminando por Palermo, tropecé y caí en una bicisenda, recién inaugurada. Lamentablemente, al apoyar las manos, me quebré los dos codos”, rememora agradeciendo que no pasaba ningún vehículo.

Luego de la operación en el codo izquierdo, a la madre de María Soledad y abuela de Luca no le quedó otra opción que hacer reposo, seguir las recomendaciones médicas y esperar el alta.
Mientras aguardaba el “santo día” para retomar la labor docente, Bettina masticaba bronca y se hacía la típica pregunta: “¿por qué a mí?”. Es que, por entonces, no podía soportar tanta quietud. “Soy muy activa”, afirma la canceriana que necesitaba expresarse artísticamente.
Cuando fueron desapareciendo los dolores y, sobre todo, la bronca, Bettina se acercó al denominado Programa Cultural en los Barrios, en Liniers. Luego de interiorizarse sobre los talleres, se inscribió en coro y teatro.

El primer día, la profesora de teatro de ese centro municipal pidió que cada alumno se presentase ante sus compañeros. Brozzo se inclinó por el humor. “Como me gustaba Niní Marshall y el cine de los ’50, me largué con un monólogo de la inolvidable actriz, guionista y comediante, que gustó mucho”, asegura.
En forma simultánea, Bettina comenzó a concurrir al taller de coro. “Fue ahí que descubrí mi voz. Porque yo trabajaba con la voz, pero con piloto automático. Lo hacía mecánicamente. El taller me ayudó a escuchar mi voz, mi esencia”, recuerda orgullosa por recibir el elogió de su profesor.
Al año siguiente, Bettina decidió presentarse a un casting. Con tan buena suerte que quedó seleccionada. “Era para el musical ‘Divorciadas’. El director buscaba actrices que canten muy bien y, además, bailen en taco aguja. Entonces, preparé ‘Sos buena con mami’, de Mami Morton. Apenas comencé, el director me sugirió: ‘Intervení más, Bettina’. Sugerencia a la que no solo accedí, sino que me sirvió para conseguir un papel y darme el espaldarazo para dedicarme definitivamente a la actuación”, asegura 13 años después.
Bettina Brozzo nació en Puerto Belgrano, bajo el signo de cáncer. Es hija de un marino y una profesora de danzas folklóricas y aficionada al canto.
Cuenta que, en la niñez, con apenas 5 o 6 años, solía acompañar a su madre, quien iba a impartir clases de danzas folklóricas. “Pero cuando regresábamos a casa, le decía: ‘así baila fulanita, así baila zutanito’. Eso provocaba risas a toda la familia. Recuerdo que, de chiquita imitaba a muchos personajes de la tele. Ese don lo fui perdiendo en la adolescencia. ¿Por qué? Porque me puse seria y tímida, vaya a saber por qué”, asegura sonriendo la artista.
En 1975, después de cursar la escuela secundaria e incursionar en la Universidad en Mar del Plata (comunicación social), regresó a Bahía Blanca, en donde vivía e hizo el profesorado nacional de música. Aunque se recibió en el Conservatorio Nacional López Buchardo, en CABA. Al respecto, cuenta: “trabajé toda la vida y me jubilé de eso”.
Por entonces, Bettina cantaba en coros (estuvo en varios, como el Coro Femenino de San Justo) y para enseñar a cantar canciones a los chicos.
Aunque una profesora llegó a decirle que era soprano, lo cierto es que la artista es contralto, un rango vocal raro y difícil de hallar, ya que solo el 2 % de las mujeres en el mundo lo tiene.
A propósito de ello, “mi actual profesor de canto, Federico Rodríguez Salcedo, que integra el grupo vocal Los Trovadores, me ha dicho que me quede en el registro de contralto”.
Recientemente Bettina Brozzo integró el elenco de la comedia musical Odisea (Historias de sábados por la noche).
Periódicamente, actúa en la obra «Los árboles mueren de pie», en el Teatro El Bululú, CABA.
Al mismo tiempo, Brozzo suele presentarse en fiestas privadas con un espectáculo musical, en donde rinde homenaje a Tita Merello, a través de emblemáticos tangos y milongas que supo interpretar “La morocha argentina”.
Cabe destacar que, la vecina de Ramos Mejía es autora de “Se dice de Tita”, el unipersonal que, en 2024 estuvo protagonizando en Multiespacio Teatro 880 y en el Teatro El Bululú. A comienzos del mismo año había realizado una gira por Madrid, España, con dicho espectáculo.
Para saber más sobre la artista bonaerense, se debe ingresar a los IG: @bettinabrozzo.artista













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