En medio de la mayor transferencia de riqueza de la historia —más de 84 billones de dólares a nivel global— las nuevas generaciones están redefiniendo las reglas del juego en el mundo de las inversiones. Así lo revela el informe Great Wealth Transfer de Natixis Investment Managers, que identifica un giro claro hacia activos alternativos, sostenibilidad y nuevas estructuras de inversión.
El estudio muestra que los millennials y la Generación X están liderando este cambio con mayor apetito por riesgo y diversificación. Un 75% de los millennials declara que quiere superar el rendimiento del mercado, mientras que más de la mitad muestra interés en private assets y una proporción relevante ya invierte o evalúa invertir en criptomonedas.
En paralelo, los ETF y las inversiones sostenibles ganan terreno como vehículos clave para gestionar patrimonio, especialmente entre inversionistas más jóvenes, que buscan combinar rentabilidad con propósito y flexibilidad.
Latinoamérica lidera nuevas tendencias de inversión
El fenómeno ya se está materializando en la región. En Latinoamérica, el 63% de las familias conversa activamente sobre la gestión del patrimonio, incorporando gobernanza familiar, educación financiera y transferencias anticipadas. La cifra supera el promedio global y posiciona a la región como una de las más avanzadas en este proceso. El interés por los private assets y la inversión sostenible supera ampliamente a otras regiones, consolidando un cambio de paradigma en la forma de gestionar la riqueza heredada.
El rol clave de los asesores financieros
En este nuevo escenario, los asesores enfrentan un desafío importante: adaptarse a las expectativas de las nuevas generaciones. Más allá del rendimiento, los inversionistas valoran la relación, la comprensión de sus necesidades y el acompañamiento a largo plazo.
Lucas Pérez, Country Manager de Natixis para Uruguay, Chile y Panamá, explica: “La brecha generacional obliga a los asesores a replantear sus estrategias, entendiendo que las nuevas generaciones requieren soluciones más personalizadas y alineadas con sus valores e intereses.” El informe también evidencia una brecha generacional: mientras los baby boomers siguen siendo más conservadores, los inversionistas más jóvenes están dispuestos a explorar nuevas clases de activos y estrategias más dinámicas para hacer crecer su patrimonio.
Para la industria financiera, el desafío es claro. Más allá del rendimiento, las nuevas generaciones valoran la personalización, la cercanía y la comprensión de sus necesidades. En ese contexto, los asesores que logren conectar con los herederos tendrán una ventaja clave para retener y gestionar estos activos. Así, la gran transferencia de riqueza no solo marcará un cambio de manos, sino también un cambio profundo en la forma de invertir: más diversificación, más riesgo y un foco creciente en activos alternativos y sostenibles.

















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